
Historias originales
Poon y la banca tranquila
⏱ 2–4 Min
Después de la escuela, Tongkla se dirigió a casa en un canto azul. Al pasar por el mercado, vio una caja de lápiz con patrones de pescado debajo de un asiento.
En el interior había lápices de colores dispuestos cuidadosamente y un pequeño dibujo de una casa. Tongkla pensó que alguien debía estar buscándolo, así que le dio el maletín al conductor.
En la parada final, el conductor preguntó a los pasajeros. Nadie contestó, pero un vendedor de frutas recordó a una niña llorando esa mañana porque había dejado su estuche de lápiz en el autobús.
Tongkla y el conductor fueron a la escuela por el mercado. Una maestra sacó a una chica llamada Baimon. Cuando vio la caja de lápiz, ella la abrazó y dijo que los lápices de colores eran de su padre.
Al día siguiente, Baimon le dio a Tongkla un dibujo del canto azul. Mostró a dos niños sonrientes al lado del conductor. Tongkla lo guardó en su propia caja de lápiz como un recordatorio de que pedir y ayudar puede traer cosas perdidas a casa.
Una pertenencia encontrada merece un cuidado honesto y un viaje a casa.
Tongkla encuentra una caja de lápiz en un cante de color azul y amablemente pide ayuda hasta que una importante pertenencia llega a su dueño.
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