
Historias originales
Mediodía y el tambor largo
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En un jardín lleno de flores, una pequeña semilla fue plantada en el suelo suave y oscuro. La semilla estaba tan emocionada — soñaba con florecer en una hermosa flor inmediatamente. “¡Quiero ser una flor ahora mismo!” susurró impacientemente a sí misma.
Día tras día pasa. La lluvia cae y empapa la semilla, y el sol caliente baja para saludarla, pero la semilla todavía no había brotado sobre el suelo. Empezó a sentirse desanimada y triste. "¿Por qué no me he convertido en una flor todavía? He estado esperando tanto tiempo."
Una lombriz de tierra que vivía cerca escuchó la semilla gruñendo y se deslizó amablemente para saludar. "No estás simplemente sentado quieto, sabes," dijo la lombriz de tierra. "Mira, ahora mismo estás creciendo fuertes pequeñas raíces bajo tierra. No puedes verlas desde arriba, pero esas raíces son exactamente lo que te ayudará a crecer alto y estable un día."
La semilla se sintió mucho mejor después de escuchar esto. Decidió seguir esperando pacientemente sin quejarse más, y se centró en cultivar las raíces más fuertes que pudiera. Día tras día, a través del invierno, sus raíces se hicieron más fuertes y llegaron más profundamente en el suelo.
Cuando finalmente llegó la primavera, el sol cálido y la suave lluvia cayeron suavemente sobre el jardín. De repente, la semilla se sintió empujando hacia arriba a través del suelo, y al fin, floreció en la flor más hermosa y colorida en todo el jardín. Sonrió felizmente, finalmente entendiendo lo importante que había sido toda esa espera tranquila bajo tierra.
El crecimiento real toma tiempo y paciencia, incluso cuando los cambios no se pueden ver de inmediato.
Una pequeña semilla quiere florecer en una flor de inmediato, pero debe aprender a esperar pacientemente y crecer lentamente bajo tierra antes de que finalmente pueda florecer.
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