
Historias originales
La pequeña semilla que esperaba
⏱ 4–6 Min
La feria de la comunidad estaba llegando pronto. Noon vio a niños mayores practicar tambores largos en el patio del templo. Ella quería marchar con ellos, aunque nunca había sostenido un tambor.
La profesora de música le dio a Noon un pequeño tambor. Tocó muy duro y muy rápido, haciendo que su sonido estallara a través del ritmo de todos los demás.
La maestra le pidió que escuchara los pies de los manifestantes. Un desfile no necesita el tambor más fuerte. Necesita un tambor que camine juntos. El mediodía tocó sus manos suavemente con los escalones.
Cada noche, Noon practicaba un poco. Uno, dos, uno, dos — entonces ella tocaba. Cuando un amigo perdió un ritmo, Noon se detuvo y comenzó a contar de nuevo juntos.
El día justo, Noon marchaba en medio del desfile de tambores largos. Su tambor coincidía con los pasos y la música de sus amigos. La gente aplaudió, y Noon sonrió. Ella no era la más ruidosa, pero era parte de la canción.
Practicar y escuchar con cuidado nos ayudan a encontrar nuestro propio ritmo.
Noon quiere unirse al desfile de tambores de su comunidad, pero aprende a encontrar su propio ritmo en lugar de tratar de ser el más ruidoso.
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