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Hoot Tales

Nok y el jardín de la Luna-Mota

Cada noche, las flores blancas de la luna detrás de la casa de Nok se abrían con un dulce olor, pero esta noche ningún insecto visitaba una polilla marrón pálido solo rodeaba la brillante luz de la ventana una y otra vez.

Nok y la abuela miraron desde el porche sin tocarlo. La abuela apagó la luz innecesaria y dejó una lámpara de camino ámbar baja. En poco tiempo, la polilla voló lejos de la ventana.

Se asentó en una flor y alcanzó el néctar con su boca larga. Polen viajó con ella a la siguiente flor. Nok dibujó la luna, las flores, y el camino de vuelo en su cuaderno sin usar un flash.

Al día siguiente, Nok hizo un escudo para que la lámpara ámbar brille en el camino, no hacia el cielo. Ella y la abuela pusieron las luces para apagarse después de que todos entraran y mantuvieran un rincón de flores tranquilamente oscuro.

La noche siguiente, varias polillas visitaron una a la vez sin rodear la ventana. Nok miró en silencio y llamó a la esquina su Jardín de la Luna, donde la gente y los insectos podían encontrar su propio camino.

Cuidar de la naturaleza comienza con observar y hacer pequeños cambios sin perturbar otras vidas.

Sobre esta historia

Nok se pregunta por qué sus flores nocturnas no tienen visitantes y descubre que las luces demasiado brillantes pueden confundir polillas.

Sobre 3–5 minutos👧 Mejor para la edad 5–8📚 Historias originales

Lo que los niños pueden aprender

Naturaleza y el medio ambienteObservación y Ciencia
Licencia
Trabajo original · Fuente: Hoot Tales
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