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Hoot Tales

El conejo y la luna

Hace mucho tiempo, en lo profundo de un bosque, un conejo, un zorro y un mono eran los amigos más cercanos. Cada uno de ellos deseaba, más que nada, hacer una obra verdaderamente buena en sus vidas.

Una noche, un pobre y hambriento viajero pasó por el bosque y pidió comida a los tres amigos. El zorro se apuraba y trajo un pez, mientras el mono subía a un árbol y recogía fruta madura para ofrecerle.

El conejo no tenía nada que dar, pero estaba decidido a ayudar al viejo, así que recogió hierba seca y construyó un pequeño fuego, listo para ofrecer su propio cuerpo como alimento para que el viejo viajero no pasara hambre.

Así como el conejo saltó hacia las llamas, el viejo hombre reveló su verdadera forma como el espíritu de la luna. Él suavemente extendió la mano y apagó el fuego, profundamente movido por la bondad pura y desinteresada del conejo.

Para honrar la bondad del conejo para siempre, el espíritu de la luna pintó la imagen del conejo en la cara de la luna. Y es por eso que, en una noche clara, todavía se puede mirar hacia arriba y ver la forma del conejo en la luna hasta este mismo día.

La verdadera generosidad no se mide por cuánto das, sino por un corazón dispuesto a dar sin esperar nada a cambio.

Sobre esta historia

Un conejo sin nada que dar ofrece su propio cuerpo como alimento a un viajero viejo hambriento, y su acto desinteresado es honrado para siempre en la cara de la luna.

Sobre 3–5 minutos👧 Mejor para la edad 4–8📚 Los cuentos populares tailandeses

Lo que los niños pueden aprender

Amabilidad y compartir
Escrito y retolado por
Cuento folclórico tailandés — vuelto a contar por el equipo Hoot Tales
Licencia
Dominio público · Fuente: ชาดกเรื่องสสบัณฑิต (สสปัณฑิตชาดก) — นิทานพื้นบ้านเกี่ยวกับกระต่ายบนดวงจันทร์
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