
Las fables de AESOP
Androcles y el León
⏱ 2–4 Min
Una noche, una feroz tormenta de nieve resonó por el bosque. Un lobo hambriento merodeó por la nieve que conducía en busca de comida, hasta que vio a un ciervo joven, separado de su manada, de pie solo y temblando en la tormenta.
El lobo acorraló lentamente al ciervo joven, listo para saltar. Pero en ese mismo momento, la tormenta de nieve alrededor de ellos se volvió aún más violenta, hasta que el mundo casi desapareció en blanco.
El lobo se dio cuenta de que si no encontraban refugio de inmediato, se congelarían o se perderían en la tormenta. Temblando de frío y miedo, el ciervo joven le rogó al lobo que trabajara juntos para sobrevivir la noche primero, todo lo demás podía esperar hasta la mañana.
El lobo aceptó una tregua temporal. Juntos atravesaron la nieve hasta encontrar una pequeña cueva debajo de un afloramiento rocoso. Se acurrucaron juntos, compartiendo su calor, y esperaron a que pasara la tormenta.
Cuando llegó la mañana, la tormenta se había calmado y el cielo estaba despejado. Habiendo sobrevivido juntos a la terrible noche, el lobo dejó que el ciervo joven fuera libre para encontrar su rebaño... porque esa noche, ambos habían aprendido que la bondad y la cooperación importaban más que el hambre o el miedo.
A veces la bondad y la cooperación importan más que nuestro propio miedo o hambre.
Un lobo hambriento caza a un ciervo joven separado de su rebaño durante una tormenta de nieve feroz, pero cuando la tormenta se vuelve mortal para ambos, deben aprender a trabajar juntos para sobrevivir la noche.
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