
Historias originales
El Mudskipper y las líneas de marea
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Sobre un palo alto junto a un campo de arroz se sentaba un nido de cigüeña, hogar de un polluelo cigüeña y sus hermanos. Cuando su madre dijo que era hora de aprender a volar, esta cría se hinchaba de miedo, demasiado asustada para incluso aletear sus alas en el borde del nido.
Sus hermanos se fueron volando con gracia, uno por uno. Pero cuando llegó su turno, la cigüeña saltó y cayó torpemente, alas aleteando fuera de ritmo, hasta que cayó duro en la hierba de abajo.
La cigüeña joven dolía y se sentía avergonzada. Quería abandonar el vuelo por completo. Pero su madre se deslizó para consolarla, diciendo: "Toda cigüeña que puede volar hoy una vez cayó, como tú. Inténtalo de nuevo, pequeña."
La cigüeña joven se esforzó por volver al nido y trató de saltar de nuevo. Esta vez, recordó el ritmo del ala de antes. Aunque todavía tambaleaba, logró permanecer en el aire un poco más que antes.
Después de caer y volver a intentarlo muchas veces, la cigüeña se disparó al cielo con tanta gracia como sus hermanos. Se deslizó sobre los verdes campos con orgullo, comprendiendo al fin que la caída no era un fracaso, sino simplemente parte de aprender a volar.
El fracaso no es el fin, es un paso necesario en el camino hacia el éxito.
Una cigüeña joven tiene miedo de saltar de su nido para aprender a volar, y después de fallar muchas veces, aprende que caer es simplemente parte de aprender a volar de verdad.
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