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Hoot Tales

El último sonido antes de que el bosque duerma

Cada noche, Phrai y la abuela dormían en un hueco entre helechos bajo un alto árbol yang. Esa noche, la joven muntíaca se preguntó: “¿Qué sonido llega al final antes de que el bosque duerma?” Se cubrió con su suave manta de hojas y escuchó. Un pequeño pájaro cantó una última nota antes de volver a su nido. “Ese debe ser el último sonido”, susurró Phrai.

Cuando el pájaro se quedó en silencio, una rana junto al estanque cantó: “Croac... croac...” Phrai contó dos veces y esperó. Cuando la rana se detuvo, el viento rozó el bambú: “Suu... saa...” “Entonces el bambú debe ser el último”, decidió mientras acomodaba su almohada de hojas y escuchaba con más atención.

Cuando el bambú quedó quieto, el pequeño arroyo siguió murmurando. Más lejos, un búho cantó una vez. Phrai suspiró. “El último sonido sigue alejándose de mí”. La abuela abrió los ojos y sonrió. “Quizás el bosque no se duerme apagando todos los sonidos”.

La abuela invitó a Phrai a escuchar de nuevo sin apresurarse a encontrar un ganador. La rana decía que el estanque estaba allí. El bambú decía que la brisa pasaba. El arroyo decía que el agua todavía viajaba. Cada sonido se volvió más lejano y suave. Phrai no necesitaba aferrarse a ninguno. Podía reconocer cada sonido familiar y dejarlo pasar.

Entonces Phrai oyó el sonido más cercano de todos: su propia respiración suave al entrar y larga al salir. A su lado, la abuela también respiraba con un ritmo constante. El bosque seguía produciendo sonidos, pero el cuerpo de Phrai se sentía cálido, pesado y cómodo. “No tiene que haber un último sonido”, murmuró mientras se dormía y el bosque seguía susurrando.

Para descansar no es necesario esperar a que el mundo quede completamente en silencio. Podemos reconocer sonidos familiares y seguros, y dejar que nuestro cuerpo se relaje poco a poco.

Sobre esta historia

Phrai, una joven muntíaca, escucha en busca del último sonido antes de que el bosque duerma. Cada vez que cree haberlo encontrado, aparece otro sonido más suave, hasta que la abuela la ayuda a descubrir que el bosque puede descansar sin quedar totalmente en silencio, y ella también.

Sobre 4–7 minutos👧 Mejor para la edad 3–6📚 Historias originales

Lo que los niños pueden aprender

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Escrito y retolado por
Una historia original — el equipo de Hoot Tales
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