El chico que tenía miedo de la oscuridad

Un niño pequeño nunca pudo dormir con las luces apagadas, porque estaba absolutamente seguro de que las sombras de su dormitorio eran monstruos escondidos y esperando en la oscuridad.

Cada noche le pedía a su madre que dejara la luz encendida. Ella le decía suavemente que las sombras eran sólo cosas familiares durante el día, y que no había nada que temer.

Una noche, el poder se fue de repente y toda la habitación cayó en total oscuridad. Aterrado, el niño comenzó a llorar, así que su madre corrió y se sentó a su lado, enseñándole a nombrar cada sombra en voz alta, uno a la vez: 'Esa es sólo mi silla.' 'Esa es la cortina.' 'Ese es mi oso de juguete.'

El muchacho intentó nombrar a las sombras él mismo, una por una. Su voz tembló un poco al principio, pero mientras pasaba por cada nombre, se dio cuenta lentamente de que ninguna de las sombras daba miedo en absoluto.

Esa noche, el niño se quedó dormido en la oscuridad por primera vez. Se sintió orgulloso de sí mismo, y desde ese día en adelante, nunca tuvo miedo de la oscuridad de nuevo.
Moral de la historia
Cuando nos enfrentamos valientemente a las cosas que tememos y verdaderamente las conocemos, el miedo se desvanece lentamente por sí solo.
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