
Historias originales
La luciérnaga Miedo a la Oscuridad
⏱ 3–5 Min
Un niño pequeño nunca pudo dormir con las luces apagadas, porque estaba absolutamente seguro de que las sombras de su dormitorio eran monstruos escondidos y esperando en la oscuridad.
Cada noche le pedía a su madre que dejara la luz encendida. Ella le decía suavemente que las sombras eran sólo cosas familiares durante el día, y que no había nada que temer.
Una noche, el poder se fue de repente y toda la habitación cayó en total oscuridad. Aterrado, el niño comenzó a llorar, así que su madre corrió y se sentó a su lado, enseñándole a nombrar cada sombra en voz alta, uno a la vez: 'Esa es sólo mi silla.' 'Esa es la cortina.' 'Ese es mi oso de juguete.'
El muchacho intentó nombrar a las sombras él mismo, una por una. Su voz tembló un poco al principio, pero mientras pasaba por cada nombre, se dio cuenta lentamente de que ninguna de las sombras daba miedo en absoluto.
Esa noche, el niño se quedó dormido en la oscuridad por primera vez. Se sintió orgulloso de sí mismo, y desde ese día en adelante, nunca tuvo miedo de la oscuridad de nuevo.
Cuando nos enfrentamos valientemente a las cosas que tememos y verdaderamente las conocemos, el miedo se desvanece lentamente por sí solo.
Un chico está demasiado asustado para dormir con las luces apagadas porque está seguro de que las sombras de su habitación son monstruos, hasta que un corte de energía lo obliga a enfrentarse a ellos uno por uno.
Parents' guide
Children curious about shadows and darkness or looking for words for fear. Read at a calm time; it need not be a bedtime story if it makes the child more alert.
The story includes a dark room, a power outage, imagined monsters, and crying. The boy's fear disappears quickly at the end, while real children may need time and may still ask for a light or a nearby adult.
Materials: flashlight, 2–3 toys, blank wall
A child may worry about a real outage or feel that their fear is dismissed. It is fine to stop and say, “Being scared is allowed; I am here with you.”
Do not use the ending as proof that a child should now sleep in darkness. Let the child help choose a light, open door, or routine that feels safe.
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